Estrategia para manos duras en el blackjack

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Cuando jugamos blackjack, en la mayoría de las manos, la decisión básica que deberemos hacer es si pedimos carta o nos plantamos. Si sabemos en qué momento debemos correr el riesgo de pedir una carta más, o quedarnos con las que tenemos, podremos tener una ventaja importante.

Para saber cómo jugar correctamente, es necesario conocer la estrategia básica de blackjack, que determina qué acción tomar en cada caso, según nuestras caras y las cartas del repartidor.

En principio, debemos hacer una diferencia entre las manos duras y las blandas, ya que la estrategia no es idéntica en ambas, aún cuando las cartas sumen el mismo total. No jugaremos del mismo modo un 16 duro que un 16 blando, por ejemplo.

Una mano dura, en blackjack, es cualquier mano que no contenga un As, o en la cual el As vale 1. Veamos algunos ejemplos: 5+8 es un 13 duro, 10+6 es un 16 duro, 10+6+As es un 17 duro.

Las manos blandas son aquellas en las cuales tenemos un As que vale 11: As+6 es 17 blanco, As+5+2 es un 18 blando.

Las manos duras que suman un total de entre 12 y 16 son las más riesgosas, porque podemos pasarnos fácilmente con una carta más. En ese caso, el único modo de no perder es que el repartidor también se pase, lo que ocurre sólo en el 28% de las manos.

Con un 17 duro, tenemos la posibilidad de plantarnos y, además, gana cuando el repartido se pasa, pero tiene, además, la probabilidad de ganar o empatar, dependiendo de las cartas del repartidor.

Veremos cuál es la mejor estrategia de blackjack para manos duras.

Para manos duras que suman entre 17 y 21, la mejor estrategia es plantarnos, sin importar el valor de la carta descubierta del repartidor. El motivo es que estas manos son probables ganadoras en la mayoría de los casos, por lo que no vale la pena correr el riesgo de pasarnos.

El 17 duro es una mano especial, ya que gana contra un 6 descubierto del repartidor pero, contra cualquier otro valor, no es la mano favorita. Sin embargo, la mejor estrategia de blackjack es plantarnos porque tenemos altas probabilidades de pasarnos si pedimos un carta más.

Con manos duras de entre 13 y 16 debemos plantarnos si la carta del repartidor está entre 2 y 6, y pedir carta si está entre 7 y As. El motivo para esta decisión es que, si tanto el repartidor como el jugador se pasan, el jugador pierde. Entonces, aun no siendo favorita, nuestra mano tiene más posibilidades si nos plantamos que si pedimos una carta, con el consiguiente riesgo de pasarnos.

Con un 12 duro deberíamos plantarnos si la carta descubierta del repartidor está entre 4 y 6, y pedir carta si es 2, 3 ó 7 hasta As. Muchos jugadores no piden carta en esta situación porque temen pasarse, pero esto es un error: si nos plantamos, ganaremos el 35% de las veces, si pedimos una carta, ganaremos el 37% de las veces.

De todos modos, queda claro que nuestra mano está lejos de ser favorita, ya que perderemos muchas más veces de las que ganaremos. Sin embargo, ante la situación de perder de cualquier manera, es preferible optar por la jugada que nos da más probabilidades de ganar a largo plazo, perderemos menos dinero usando esta estrategia de blackjack.

La opción de Rendición no está disponible en todos los casinos. Esta opción nos permite perder sólo la mitad de la apuesta que hicimos pro nuestra mano inicial de dos cartas. Por lo general, usaremos esta opción cuando la ventaja de la casa sobre nosotros sea superior al 50%. En juegos de 6 o más mazos, nos rendiremos con una mano de 16 duros (excepto par de 8s) contra carta descubierta del repartidor 9, 10 ó As; y nos rendiremos con 15 duros cuando la carta descubierta del repartidor sea un 10.

Para una mano de 16 puntos, existe una estrategia que se puede usar tanto para manos duras como para manos blandas, si hemos formado el 16 con 3 o más cartas, la estrategia ideal es plantarnos cuando el repartidor tenga un 10. Esto es porque, seguramente, hemos formado nuestra mano con cartas bajas, lo que deja más cartas altas en el mazo sin repartir, lo que disminuye las probabilidades de conseguir otra carta baja. Por lo tano, si pedimos una carta más, es probable que nos pasemos.

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